La imagen no se desvanecerá rápido. Uriel Antuna, expulsado en el tiempo de descuento. Carlos Rotondi, deslizándose al segundo poste en el minuto 90. Una derrota global por 2–1 ante Cruz Azul, un décimo título entregado al club que los aficionados de Pumas más desprecian, y una sequía de 15 años extendida de la forma más brutal imaginable.
Esto no fue simplemente una final perdida. Fue una final regalada. Pumas llegó con ventaja de 1–0 a los momentos decisivos y se fue con las manos vacías. Esa es la herida que marcará esta semana, esta temporada, y quizás toda esta era bajo Efraín Juárez.
El colapso que no se olvida
Pumas no fue superado en los 180 minutos. Fue superado en resistencia, y luego se desmoronó. Robert Morales anotó el primero en la vuelta, dándole al Estadio Olímpico Universitario la esperanza de que la sequía terminaba. Keylor Navas mantuvo viva la eliminatoria con atajadas clave en la ida, el tipo de intervenciones que ganan finales. Y entonces, el caos.
Recibe el próximo brief de Pumas UNAM por correo
Este artículo llegó a los suscriptores como un brief. Recibe el próximo directamente en tu correo, gratis.
Gratis · Sin spam · Cancelar suscripción en cualquier momento
La expulsión de Antuna en el descuento no fue mala suerte. Fue una pérdida de compostura en el momento que más se requería. El gol de Rotondi fue la consecuencia. ¿El mejor equipo en 180 minutos? Discutible. ¿El equipo que mantuvo la cabeza fría? Pumas no.
Juárez al borde
Apenas días después del silbatazo final, surgieron reportes de que Juárez ya tiene un pie fuera de la puerta (2). Su agente ha tenido que negar públicamente vínculos con clubes europeos, pero el daño va más allá de los rumores. Cruz Azul presentó una queja formal ante la FMF por los comentarios de Juárez tras el partido, añadiendo una capa disciplinaria a lo que ya era un vestuario destrozado.
La pregunta ya no es si Juárez puede recuperar la confianza del plantel. Es si el club quiere que lo haga. Pumas terminó primero en la tabla del Clausura con 36 puntos y +17 de diferencia de gol, pero nada de eso compra paciencia tras perder una final ante tu máximo rival de esa manera. Los datos dicen que este es el mejor Pumas en años. Los trofeos dicen que nada ha cambiado.
¿Dónde deja esto al proyecto?
Hay dos formas de leer esta temporada. La lectura generosa: Pumas es el mejor equipo de México en un torneo regular de 17 jornadas, tiene un portero en Navas que aún opera a nivel élite, y estuvo a segundos de un título. La lectura fría: han demostrado, definitivamente, que la estructura y el juego se colapsan cuando la presión sube.
Adalberto Carrasquilla está lidiando con una molestia durante la fecha FIFA, una preocupación silenciosa que importa más de lo que parece. Si Juárez se va, el próximo técnico hereda un plantel que es técnicamente primero en la liga y emocionalmente último.
Lo que viene
El punto de atención inmediato es Juárez. Si la queja ante la FMF gana tracción o la directiva decide que el ambiente post-final es insostenible, esto podría moverse rápido. Los aficionados deben monitorear si Juárez sigue en el banquillo cuando comience el Apertura. Más allá de eso, el estado físico de Carrasquilla y cualquier rumor temprano de transferencias indicarán si Pumas planea recargar o retirarse. La tabla dice que son campeones. La vitrina dice que no lo son. Esa brecha lo define todo ahora.