Santos 2–2 San Lorenzo: Un punto ganado, pero los mismos problemas de siempre
Dos goles abajo en Brasil, una hostil Vila Belmiro apretando, y la cima del grupo escapándose. Durante 70 minutos, San Lorenzo se pareció exactamente a un equipo que carga años de lastre institucional sobre el campo. Entonces algo cambió.
El gol de Rodrigo Auzmendi en el minuto 85 selló una remontada 2–2 contra Santos que, sobre el papel, mantiene a San Lorenzo líder de su grupo de la Copa Sudamericana a falta de una jornada (1) (4) (5). Mathias De Ritis había iniciado el rescate con un cabezazo en el minuto 72 (7). El resultado sabe a resiliencia. Pero el camino hasta ese punto fue un calvario, y los problemas que surgieron no pueden descartarse como simples dolores de crecimiento.
La misma fragilidad defensiva
Ambos goles de Santos llegaron por errores defensivos. Gabriel Barbosa duplicó la ventaja en el tiempo añadido del primer tiempo, castigando a una defensa que se vio descoordinada y titubeante (5) (8). Esto no es un problema nuevo. San Lorenzo ha encajado goles en racimos durante toda la campaña, y un equipo con aspiraciones reales no puede regalar dos goles en Brasil y esperar avanzar regularmente.
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El lado positivo fue el carácter. Un equipo menor se viene abajo con un 2–0 como visitante. De Ritis y Auzmendi se negaron a rendirse. Esa lucha merece crédito, pero también enmascara lo que sucede contra un rival que no da tregua.
La ausencia de Neymar, y lo que ocultó
Neymar se perdió el partido por un edema en la pantorrilla, un golpe para Santos y una preocupación para Brasil a semanas del Mundial (4) (6) (7) (8). Su ausencia alteró las dinámicas. Santos igual encontró dos goles sin él. Rollheiser luego afirmó que Neymar estaba "impactado" por el ambiente y señaló el enojo de Santos por jugar en El Gasómetro (9). El subtexto es claro: San Lorenzo tuvo un respiro, y aun así casi lo desperdicia.
El panorama general: sin margen de error
El grupo sigue en manos de San Lorenzo. Gane el partido final, y el primer puesto está asegurado (5). Pero el margen es estrecho. Un tropiezo y una campaña que prometía control se convierte en otro capítulo de lo que pudo haber sido.
Esa fragilidad refleja la realidad del club fuera del campo. Los aficionados afirman abiertamente que San Lorenzo "ya no tiene margen de error" tras años de malas decisiones, conflictos internos y promesas rotas. Las próximas elecciones se sienten existenciales. En la cancha, el plantel refleja esa misma precariedad: capaz de remontadas emocionantes, pero perpetuamente a un error de la crisis.
Qué observar
El partido final del grupo lo tiene todo ahora. Clasificación más el primer puesto, o terreno cedido. La pregunta es si se puede confiar en que la defensa se mantenga firme sin necesitar hazañas tardías. El regreso de Auzmendi al gol es alentador, pero la estructura defensiva debe mejorar esta semana. Si no lo hace, el viaje en la Copa Sudamericana será más corto de lo que los aficionados merecen.